Dime tú lo que quiero ser !

Asesoramiento Vocacional, Estudiantes

Esta mañana, un estudiante me ha espetado: “Dime tú lo que quiero ser! Para eso vengo! Yo no sé. No quiero estudiar.

Jardines de la UA sin personas

Jardines de la U.A.

Sorpresa!

Hacía tanto tiempo que no me daban una sorpresa tal, que me he quedado petrificado.

Le explico de qué va eso del desarrollo vocacional, que normalmente uno evoluciona en sus gustos y preferencias hacia las actividades y las profesiones en las que se llevan a cabo. Y para averiguar cuáles son sus gustos, le pregunto sobre sus hobbies e intereses, las cosas que hace en su tiempo libre, y me dice que no sabe. Le pregunto también si estudia obligado o por interés propio y me contesta que quiere ganar dinero y tener seguridad. Después de unos minutos más de conversación consigo sonsacarle que le gusta programar, pero nada más. Ya está.

Indago sobre personas que pueden haber influido en sus preferencias y continuando nuestra conversación, consigo saber que su padre es agricultor pero no quiere trabajar como él, de sol a sol a la intemperie. Supongo que en realidad se refiere a que quiere vivir con la comodidad que tiene ahora (que le da el trabajo de sus progenitores) pero sin esforzarse como su padre.

Incredulidad

Entonces le digo que puede estudiar muchas otras cosas y no necesariamente tiene que estudiar una carrera universitaria. Pero, entonces, no acepta la propuesta. Sigue queriendo que le diga yo cómo mejorar su rendimiento y me deja claro que no quiere estudiar otra cosa, que no va a proporcionarle la seguridad financiera que busca.

Esta falta de logro, ¿Es una apatía generalizada de los estudiantes? ¿Los jóvenes en general quieren ganar dinero, para su seguridad, y ya está?

Bueno, en realidad, yo también tuve esos pensamientos.

Esperanza

Puede que aún tenga yo mismo esa sensación de falta de logro más a menudo de lo que lo manifieste verbalmente. Pero rememorando, quiero creer que también tengo otros más “elevados”. En mi día a día, encuentro motivos y acciones que me indican que sí persigo metas más altas. Pero me las he tenido que trabajar.

Revivo mis conductas pasadas, mis acciones y veo que me he preocupado por ayudar a otros, por aprender, por mejorar mi trabajo, pero también por sentirme reconocido, valorado, querido y recompensado. Entonces le pregunto porqué quiere estudiar Ingeniería Informática y me dice que su hermano estudió esa carrera y eso le animó a él. Le gustaba lo que veía. Quería parecerse a su hermano. Entonces creo que comienzo a entenderle: su fracaso anterior en otra universidad, cambiar de universidad, seguir con los mismos estudios pero con un bajísimo rendimiento y tener poquísimas amistades por no decir ninguna son su mochila personal y muestra su desarraigo, su desconexión social. Su aislamiento social no es más que un grito a voces de que quiere relacionarse pero no sabe cómo ni con quién. Lo que necesita es aliento, comprensión, apego y atención. Sentirse útil, apreciado y valorado.

Como “este es un mundo de acción, no de quejas y lamentos” (leo en el Twitter de una compañera), planteo por primera vez, no trabajar el desarrollo vocacional para mejorar la motivación en los estudios. Le planteo crear un chat para hacer amigos en la residencia donde vive y se le abren los ojos de par en par!!

Le digo que es muy difícil, que tiene que administrar un sitio web, un servidor, y manejar diferentes tecnologías web, pero, milagrosamente, dice que no le importa, que se va a poner a trabajar !

¿Habré dado en el detonante de su motivación por aprender y estudiar?

 

Artículo redactado por Domingo Martínez, Psicólogo del CAE


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